Pagar la luz se volvió automático. Llega la boleta, se revisa rápido y se paga. No genera conversación ni análisis. Simplemente ocurre.
Eso es curioso, porque casi todos los demás gastos del hogar se revisan. Se comparan planes de internet, se buscan mejores precios en el supermercado, se evalúan seguros y servicios. Pero la electricidad queda fuera de ese análisis.
Durante años se nos enseñó que la luz es así. Que siempre sube. Que no depende de nosotros. Que no hay mucho que hacer. Y esa idea se instaló tan fuerte que dejó de cuestionarse.
Cuando algo se normaliza demasiado, deja de verse. Y lo que no se ve, no se analiza.
Miles de hogares pagan la luz durante décadas sin preguntarse si existe otra forma. No porque no quieran ahorrar, sino porque nunca se les presentó la electricidad como algo que pudiera gestionarse de otra manera.
La electricidad se entendió siempre como consumo, no como decisión.
Y ese es el punto clave.
Consumir implica depender. Implica aceptar condiciones externas sin margen de acción. Implica resignarse a subidas, ajustes y cambios que no se controlan.
Lo curioso es que, en otros ámbitos, esa lógica no se acepta tan fácilmente. Nadie se queda en un plan caro si existe uno mejor. Nadie paga de más sin al menos evaluar opciones. Con la luz, sí.
Tal vez porque durante mucho tiempo no hubo alternativas visibles. O porque la información siempre fue técnica y poco cercana. O porque simplemente nadie se tomó el tiempo de explicarlo en términos cotidianos.
Pero hoy el escenario es distinto.
Cada vez más personas se dan cuenta de que pagar la luz todos los meses no es la única opción posible. Que existen otras formas de relacionarse con la energía. Que consumir no es la única alternativa.
Eso no significa que todos deban cambiar inmediatamente. Significa que, al menos, la conversación empieza a existir.
Y cuando una conversación se instala, la normalidad empieza a romperse.
Tal vez lo verdaderamente anormal no es pagar la luz. Tal vez es seguir haciéndolo sin cuestionar, en un contexto donde sí existen otras posibilidades.